Tu mejor cliente puede irse el día que dimita una persona.
He llevado carteras de 1,5 millones, y siempre he encontrado cuentas que pesaban más de lo que nadie decía en voz alta.
Por eso, sé lo que hace un equipo de CS cuando pasa porque lo he hecho yo: más reuniones, más presencia, una preparación de reunión de tres días, 20 minutos para contestar un correo que podía esperar unas horas,…. Lo que hacía era estar disponible para cosas que no me correspondían porque era “para esa cuenta”.
El instinto era el correcto porque esa cuenta no se puede caer, pero con estas acciones no evitamos que el cliente se vaya, por mucho que lo cuidemos; lo que hacemos es hacerlo más importante, nada más.
La pregunta que hace un comprador
Leí esta semana un artículo de Joshua Novick sobre concentración de clientes en procesos de venta de empresas.
Imagina que quieres vender tu SaaS y llega un fondo o un competidor interesado, mira tus números y ve que un solo cliente representa el 70 por ciento de tu facturación. Ahí se le enciende una alarma, porque si ese cliente se va después de la compra, se va gran parte del negocio que acaba de pagar.
¿Pero cómo se va a ir? Este cliente lleva años con vosotros y la relación es excelente.
El problema es que tu comprador sabe algo que tú no estás teniendo en cuenta: después de una compra, cambian las personas.
- Puede que te vayas tú, que eras quien tenía la relación con el director general del cliente.
- Puede que se vaya la CSM que lleva la cuenta desde el principio y a la que allí adoran .
- Pueden cambiar las prioridades
- Puede cambiar el equipo entero.
Y si esa excelente relación vivía en esas personas, cuando ellas se van no queda nada que sujete al cliente. El comprador nuevo se queda con una cuenta enorme, sin el vínculo que la mantenía.
Por eso lo que mira no es si el cliente está contento, sino qué le costaría irse, y esa pregunta, en la mayoría de los equipos de CS, no tiene respuesta. Sabemos si el cliente está satisfecho, tenemos el health score en verde y una relación estupenda con nuestro contacto, pero si alguien nos pregunta cuánto le costaría a esa cuenta sustituirnos, no lo sabemos.
Medimos cómo se siente el cliente. No medimos si puede irseNo necesitas vender tu empresa para que esto te pase
Y aquí está lo importante: ese escenario que asusta al comprador, el de las personas que desaparecen y la relación que se queda sin sujeción, no necesita una adquisición para producirse. Pasa cada pocos meses y no suele medirse:
- Se va tu CSM. La persona que llevaba la cuenta cambia de trabajo, y con ella se va el contexto, la confianza y media relación. Por otro lado, tu nuevo CSM hereda un cliente que no le conoce.
- Se va el contacto del cliente. Tu interlocutor asciende, cambia de área o se marcha de la empresa y descubres que toda tu relación era con esa persona, no con la compañía, ¡sorpresa!
- Entra alguien nuevo por arriba. Un director nuevo que llega con sus propias ideas, sus propios proveedores de confianza y ganas de demostrar que revisa los contratos heredados.
En cualquiera de los tres casos pasa exactamente lo mismo que en una adquisición: desaparecen las personas donde vivía la relación, y solo queda en pie lo que estuviera atado por diseño.
Una due diligence te lo enseña de golpe, pero la rotación te lo enseña a plazos.Qué hace que una cuenta esté atada de verdad
Tras el artículo y mi experiencia, te dejo cuatro cosas que realmente las sujetan y ninguna es de relación:
- Granularidad dentro de la cuenta. Un cliente grande casi nunca es una sola cosa. Puede tener varios contratos, varias líneas, departamentos o filiales que deciden por separado, y esa diferencia lo cambia todo: si toda la relación es un contrato con un equipo, perderlo es perder el cliente entero de golpe. Si son cuatro contratos con cuatro áreas, una mala renovación no te tumba la cuenta.
- Profundidad real, no percibida. ¿Cuántos procesos del cliente pasan por vosotros? ¿Qué tendría que reconstruir si se fuera mañana? ¿Tiene datos suyos viviendo en vuestro producto, integraciones con sus sistemas, gente formada específicamente para trabajar así? Un cliente que sustituyó su forma de trabajar por la vuestra tiene un coste de salida real. Si el proceso antiguo sigue vivo, vuestra profundidad es menor de la que creéis.
- Personas. Si toda la cuenta se sostiene en un contacto, no tenéis un cliente, tenéis un favor. Y los favores se acaban el día que esa persona cambia de puesto, de empresa o de humor. Es de lo más fácil de arreglar y de lo que menos se hace, porque el contacto único es cómodo: responde rápido, os conoce, no hay fricción, pero un solo interlocutor no es una relación con una empresa, es una relación con una persona dentro de una empresa.
- Margen, no facturación. Este es el que casi nadie mira desde CS, y el que más cambia la conversación. Los clientes grandes negocian mejores condiciones, así que es habitual que el margen con ellos sea más bajo que con el resto de la cartera. Ese 70 por ciento de facturación puede ser el 35 por ciento del margen. Ojo con priorizar por factura y no por margen.
Por qué esto no lo arreglan más reuniones
Vuelve al principio de este artículo.
Dedicar más tiempo, dar prioridad absoluta, estar disponible siempre para que esa cuenta diga que todo va bien,… nada de eso reduce el riesgo de que se vaya, porque los cuatro ejemplos de cosas que sí atan una cuenta no se consiguen estando más disponible. Se consiguen diseñando: en cuántas áreas del cliente entráis, qué procesos suyos absorbe vuestro producto, cuántos interlocutores construís, con qué criterio priorizáis la cartera.
Y sin embargo, cuando una cuenta grande da señales de tensión, lo que hacemos es aumentar el contacto dando más seguimiento, más atención, más presencia.
No porque sea incorrecto, sino porque es lo único que está en la mano del CSM. Él no puede decidir en qué áreas del cliente entra el producto, ni exigir que se construyan más interlocutores, ni cambiar cómo se prioriza la cartera. Así que hace lo que puede con lo que tiene, y parte de lo que tiene son reuniones.
Mientras tanto, el riesgo real sigue exactamente donde estaba, solo que ahora, además, tienes al equipo agotado.
Quién tiene que entrar, y cuándo
Aquí está el cambio de fondo: una cuenta concentrada no es una cuenta de CS. Es una cuenta de compañía. Y mientras la lleve una sola persona, por muy buena que sea, sigues teniendo el mismo problema con otra cara.
Estas son las alarmas que deberían disparar algo más que un correo de seguimiento, y quién debería moverse en cada una:
- Un solo interlocutor sostiene más del X por ciento de tu facturación. Pongamos un umbral y, cuando salte, entre otro interlocutor, como por ejemplo, Ventas o quien lleve la expansión, no el CSM. Construir un segundo y un tercer interlocutor no es seguimiento, es una labor comercial de mapeo dentro del cliente. Esto ha de hacerse cuando todo va bien, no cuando hay tensión, porque pedir presentaciones nuevas en plena crisis huele a lo que es.
- Tu contacto principal cambia de puesto, de área o de empresa. Esto no es una actualización del CRM, es un evento de riesgo. Debería activar un plan de recuperación de relación con fecha, no un “a ver quién es el nuevo”. Y aquí quien tiene que aparecer es dirección: un cambio de interlocutor en tu mayor cuenta se cubre con una llamada de alguien de tu comité, no con una reunión de traspaso entre CSMs.
- El proceso antiguo del cliente sigue vivo pasados X meses. Si el equipo del cliente sigue manteniendo su hoja, su herramienta o su circuito de siempre en paralelo al tuyo, tu profundidad es cero por muy alto que esté el uso. Esto lo tiene que recoger Producto o Implementación, porque casi siempre significa que hay un hueco funcional o un flujo que nunca se llegó a sustituir del todo (en el post anterior tienes información de cómo afrontarlo).
- La cuenta entra en renovación sin haber crecido en áreas. Si llevas un año en el mismo departamento con el mismo alcance, no tienes una cuenta consolidada, tienes una cuenta estancada que parece sana porque no da problemas. Aquí quien decide es dirección, porque entrar en otra área normalmente implica recursos, no solo ganas.
- La concentración pasa de tu umbral. Cuando un cliente pasa de cierto peso, deja de ser una decisión de CS. Debería revisarse en comité, con la misma naturalidad con la que se revisa el pipeline. Y quien lleva ese punto al comité no puede ser el CSM: tiene que ser alguien con autoridad para mover recursos hacia esa cuenta.
Si observas en detalle estas acciones, se ve un claro patrón: hay acciones que el CSM no puede tomar.
Por eso, si tu único mecanismo para las cuentas grandes es que el CSM esté encima, no tienes un plan.
Análisis de tu cartera: cómo saber por dónde estás
Una vez al trimestre, cuando una gran cuenta entre, o en revisión con comité, coge tu mayor cuenta y responde estas cuatro preguntas sin abrir el CRM:
- En cuántas partes se divide de verdad, y cuánto pesa cada una.
- Qué tendría que reconstruir el cliente si se fuera mañana.
- Cuántas personas sostienen la relación, de verdad, no en la lista de contactos.
- Y cuánto margen aporta, no cuánta factura.
Si no puedes contestar alguna, ahí tienes por dónde empezar., y si no puedes contestar ninguna, tu mayor cuenta no está atada, sino contenta o “esta bien”, que es aún más frágil la situación.
Cuando lo tengas, la conversación con tu equipo cambia, ya que dejarás de pensar en un “hay que cuidar mucho esa cuenta”, que no es un plan, y pasará a ser un objetivo concreto con dueño y con fecha, como por ejemplo: entrar en una segunda área este trimestre, construir dos interlocutores más antes del verano, apagar el proceso antiguo que sigue vivo en paralelo.
Eso se puede seguir en un comité. “Cuidarla mucho” no.Qué puedes hacer hoy
- Si llevas la cuenta, no esperes a la señal de tensión. Haz el ejercicio con tus dos cuentas más grandes y llévalo a tu manager como diagnóstico, no como queja: aquí está el peso real, aquí los interlocutores que tenemos, aquí lo que se caería si mañana cambia esta persona. Tu trabajo no es sostener el riesgo tú solo, es hacerlo visible antes de que se convierta en una renovación perdida.
- Si lideras el equipo, deja de pedirle a tu gente que cuide mucho esa cuenta. Dales objetivos con dueño y fecha, y llévate a comité lo que no está en su mano: qué segunda área abrimos, quién construye el interlocutor nuevo, qué recursos hacen falta. El riesgo de concentración no se delega hacia abajo.
- Si eres COO o CEO, esto no es un tema de Customer Success. Es un tema de exposición de tu negocio, y hoy probablemente lo estás midiendo con un health score en verde, que te dice cómo se siente el cliente, no lo que te costaría perderlo. Si mañana cambia una persona en tu cuenta mayor, quieres saber ya qué queda en pie sin ella.
Porque no hace falta una ronda ni una due diligence para que esto importe. Basta con que el lunes dimita tu contacto en esa cuenta. Y eso no lo puedes agendar.
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